viernes, 18 de abril de 2014

30 años de estatización, devaluaciones y controles de precios

El Monstruo venezolano ha soñado muchas veces con un país hermoso y lleno de felicidad para los venezolanos. Luego de estas noches de construcción patriótica, el Monstruo despierta algo resacado, embotado, como siempre. Asume entonces la tarea de mirar al poblado y asume con cierta renovada energía el reto de construir la felicidad.

A veces piensa en el piloto, en aquel político de coyuntura que cree dominarle a Él, que cree usarle para llevar felicidad a su pueblo. Bueno, da igual. De hecho que los jóvenes venezolanos de varias generaciones nazcan y se desarrollen creyendo que la felicidad puede llegarles desde las vísceras del Monstruo, es algo bueno y normal. Que además alguno que otro impulse su liderazgo a partir de esta idea y le enfrente, con cierta carga de épica y arrojo libertario, sea de izquierdas o derechas, creyendo que allá arriba, subido a su grupa, es el piloto que guía sus pasos, también forma parte de los juegos en los que Ël vive desde los inicios, desde su mismo nacimiento del vientre de la colonia mercantilista y la semilla revolución liberal que lo trajeron al mundo. Hacia tiempo que no pensaba en su padre, la revolución independentista, de aquel piloto del que su padre le hablaba, Simón. Y ya casi ni recuerda nada de su madre, la colonia española mercantilista, porque le abandonó luego del conflicto con su padre y siempre le dijeron que era mala mujer.

Repartir felicidad al pueblo venezolano es ahora su trabajo. Eso siempre tiene múltiples interpretaciones y Él, como rey comprometido con su pueblo, quiere hacer algo rápido, algo que transforme el rostro de pobreza, penuria y desesperanza de los ciudadanos ¿ciudadanos? especialmente de los más pobres.

Luego de su ardua tarea cotidiana, cae rendido y vuelve a soñar. En ocasiones tiene pesadillas, el país deja de necesitarle, le pone a dieta, los técnicos hablan de sacar el petróleo de su torrente sanguíneo...Se levanta ansioso, sudando. Ese día no suele ser un buen día. Diversas formas de manifestación que aún perduran en el ánimo de parte de su pueblo le hablan de las cosas que ha estado haciendo en días anteriores. Él no recuerda bien y cree que son manipulaciones políticas de los enemigos del Estado ¿Estado? Así olvidó que significaban aquellas palabras ¿RECADI? ¿Qué era eso? ¿BANDAGRO? ¿Bonos de exportación? ¿control de precios?

Algunos dicen que hace 20 años, cuando CANTV era del Estado, antes de hacer una llamada telefónica había que esperar tono por más de un minuto, o pedir permiso al vecino al que se escuchaba al levantar el auricular, porque las líneas estaban cruzadas o si querías una nueva línea debías esperar varios meses. Otros recuerdan que la sustitución de importaciones obligó a consumir malo y caro. Algunos recuerdan quiebras de empresas públicas por doquier, porque no alcanzaba el presupuesto para reinyectarles recursos de la sociedad. Los más extremos aseguran que el control de precios y el control de divisas ya había sido utilizado como herramienta para construir felicidad y no solo no había dado resultados positivos sino que hizo ricos a corruptos gestores del patrimonio y distanció más al país de sus capacidades competitivas con otros países. Políticos y gestores alcanzaban un gran nivel de vida.

Malagradecidos. Eso es lo que son. Los hay en todos lados. Uno se desvive por su pueblo, transforma el país de arriba abajo, le cambia hasta el nombre al país, su bandera, su escudo, el nombre y consigna de sus soldados, su hora, los nombres y colores de los organismos públicos, su moneda...Pero siempre están inconformes. Dicen que se está quebrando la capacidad productiva del país ¿será que no saben la cantidad de empresas públicas que he creado para satisfacer las necesidades del pueblo? ¿Es o no es éste un país nuevo?

Dicen que la inflación de los últimos 15 años (el tiempo en el que dirigió el último Gran Piloto) superó el 1.790% y que ese es el impuesto más regresivo y dañino para el pueblo. Se olvidan de los bancos, empresas de seguros, hoteles, compañías de satélites, supermercados y tanques que ahora son del pueblo. No son conscientes del enorme valor patriótico de su acción.

Olvidan la nueva moneda de 5 cts, 10 cts, locha de 12,5 cts, el medio de 25 cts y el real de 50 cts del nuevo bolívar fuerte, fruta del rediseño monetario para el super país productivo y auténtico. Algunos preguntan por esas monedas como si fuesen inútiles ¿quién no usa los 10 cts, la locha o el medio? Serán los super ricos, porque de resto los venezolanos del pueblo comen y pagan sus servicios con estas monedas que fraccionan nuestro gran bolívar fuerte. Algunos dudan que el bolívar sea fuerte si el billete más grande, el marrón de 100 bolívares, no alcanza para una hamburguesa y un refresco. Vendepatrias.

Pesadillas. Mentiras. Manipulaciones polítiqueras. Llevar felicidad no es fácil, la gente es malagradecida. Hay hasta quien dice que esto no es ninguna revolución, que es el mismo modelo de la cuarta y que solo los administradores de lo público y sus amigos se hacen ricos. Lo que hay que oír. Esperen a que se termine de estatizar la economía para que vean. Yo estaré en todos lados. Estamos más cerca de la felicidad plena de lo que parece.



Dedicado con cariño al CEDICE y sus 30 años de ilustración ciudadana en Venezuela.