lunes, 22 de febrero de 2010

Milicias populares bolivarianas

Venezuela se acerca al abismo como nación. Al tradicional desgobierno se le une ahora la intención hegemónica por los fracasados de esta larga coyuntura. Para ello, están dispuestos a seguir al líder que continúa huyendo hacia delante. Las milicias populares han sido creadas para defendernos de agresores externos "e internos". Cualquiera imagina que los agresores internos son los venezolanos que quieran desconocer la legitimidad del régimen chavista. No es extraño que el régimen los enfrente con milicias populares: los militares no tienen capacidad para controlar a la población civil y, además, las milicias son más fáciles de infiltrar en el entramado social.

Mientras, la nación se desangra por la violencia sin política. Por las policías corruptas que se unen a las mafias carcelarias para continuar incrementando el carácter organizado de nuestra delincuencia. El ciudadano, indefenso, sale diariamente a una lotería, esperando que no le toque. En el régimen denuncian que los medios privados (otro enemigo) distorsionan la información sobre la violencia que, para ellos, ha disminuido. No dudo que así sea en su casas, en sus urbanizaciones en sus oficinas. La nomenclatura chavista debe ver con malos ojos toda esta información porque sus vidas han cambiado mucho y para bien, en los últimos quince años.

Violencia sistemática y organizada contra la ciudadanía. Por un lado, el hampa, arrebatando, atracando, robando, secuestrando, asesinando a miles de venezolanos todos los días. Por el otro el mal llamado gobierno, el representante temporal del monstruo, organizando milicias para asegurar el caos oficial.

Si nuestros hijos salen de esto, tendrán que organizar un gran esfuerzo asistencial terapéutico para nervios y emociones de los que queden vivos. Mucho habrá que perdonar.

Mientras tanto, continuar defendiéndonos sin abandonar las esperanzas, en votos, en honestos, en cordura.

viernes, 12 de febrero de 2010

Sustitución de importaciones ¿otra vez?

Luego de 11 años en el poder, el gobierno de Chávez no sólo repite errores nefastos del pasado reciente (controles arbitrarios de precios como sistema de lucha contra la inflación, controles de tipo de interés, tipo de cambio y movimiento de divisas como mecanismo estabilizador, gasto público corriente financiado con brotes petroleros y endeudamiento como sistema de promoción de la economía real) sino que su propia ruta de aprendizaje sobre estas huellas es tan lenta que ha tardado 11 años en develar la última Señal: la sustitución de importaciones como mecanismo de acceso al desarrollo.

Por supuesto, todo pasado fue mejor y el proceso que se iniciara a mediados de los 50 en algunos países de AL, forzados por las severas crisis de crecimiento y distribución y al que accediera tardíamente Venezuela por su colchón petrolero, es ahora reeditado en abyecta mezcolanza con socialismo petrolero estatizador y expropiante (más allá de los elementos compartidos y agudizados sobre aquella situación histórica, el caudillismo mesiánico, centralizador y populista).

Un proceso que se caracterizó por sus problemas de flexibilidad, por su incapacidad para leer señales de entorno bajo el manto protector del Estado que cerraba puertas al mundo y dirigía discrecionalmente sus costos y favores, que se hizo funcional mientras abundaba el dinero en el planeta y colapsó con la crisis de materias primas y financiamiento a finales de los 70, es ahora potenciado y exacerbado con el descontrol absoluto del monstruo enfermo, con las señales terminales de un ente empeñado en comprometer el futuro de esta joven nación al norte de Suramérica.

Otro nuevo dolor para los corazones cepalistas de Prebisch, Furtado y compañía. La esperanza de que el sector privado desarrollase su potencial competitivo gracias a la acumulación de innovaciones durante el período de sustitución de importaciones, fallida en múltiples casos por interpretaciones mal dirigidas de estados corruptos que facilitaron asignaciones fraudulentas y protecciones injustificables para el enriquecimiento fácil de los amigos del régimen; ahora hay que añadir la esperanza de que el monstruo venezolano, el estado torpe, drogado, enfermo, adquiera capacidad competitiva dirigiendo sus propias empresas, al tiempo que coordina la muerte del pequeño sistema de instituciones capitalistas que medio intentaba florecer en un país castigado por el nacionalismo rentista y patrimonialista, casi desde su nacimiento.

El castigo histórico por este conjunto de despropósitos habrá de alcanzar a más de una generación futura. La de los adultos productivos de hoy, seguramente ya está absurdamente finiquitada. Qué pena.

lunes, 1 de febrero de 2010

Gobierno y aprendizaje

Este mes se cumplirán 11 años de una reunión en la que un equipo de técnicos en el área de reforma institucional al servicio del gobierno del Zulia se reunió, junto con el gobernador de entonces, Francisco Arias, con el recién electo presidente Hugo Chávez y su equipo de gobierno. En esa reunión, los invitados propusieron la aplicación nacional de una serie de reformas orientadas a la construcción de un estado más fuerte, flexible y moderno, como paso previo para la mejora gradual de los servicios públicos para la gente. Luego del varapalo respuesta del Sr. Chávez y el Sr. Giordani, los miembros del equipo salieron casi de madrugada del palacio, algo cabizbajos y bajando las escaleras de Miraflores, Arias les comentaría: "...No se frustren, hay que darles tiempo para el aprendizaje, a nosotros nos costó casi todo un año..."

He pensado en esta anécdota varias veces desde entonces, incluyendo detalles de la discusión, especialmente de la respuesta de Chávez, que me presentaron su auténtico perfil político para aquel momento --la demagogia populista y caudillista, que para ese momento aún no había descubierto completamente el poder rentista y tal vez por ello y por sus pocos minutos de líder nacional aún no le habían incorporado el endiosamiento falseador y megalómano que hoy desborda-- y varias veces también he pensado que es la capacidad de aprendizaje sobre ciencias y técnicas de gobierno, especialmente en cuanto a la activación de políticas económicas para la gente, una de las claves principales para valorar la evolución de un gobierno, aún de uno que ha sido nefasto desde el primer día.

Hoy gobierna el área económico financiera el mismo Sr. Giordani que ha mantenido su capacidad de asesoramiento sobre el Jefe. El experto en planificación, con formación económica europea, que debe sentirse orgulloso de gobernar la economía del país siendo ingeniero, mantiene su baile sobre la cuerda floja de sus propios principios y creencias, dándole mil vueltas a los datos para autoasignarse logros y escamotearse miserias. Inflación, devaluación, economía informal, dependencia productiva deberían ser palabras mayúsculas y negras en su oficina, para provocar la única salida honorable (tal vez hace años lo hubiese sido).

Hoy el Sr. Giordani aún se presenta ocasionalmente frente a los medios y defiende algunas de las políticas, siempre con justificación basada en variables de imposible control y sin dejar de anunciar la progresiva mejora de la situación para los venezolanos. Es razonablemente optimista Giordani. En su CENDES se estudió durante años lo necesario para la transformación socio productiva de la patria y tal vez siente como un privilegio la posibilidad de estar al frente de un intento más de construcción socialista, este en pleno siglo XXI.

Hay cierto descaro en este tipo de personajes. No niego que la responsabilidad principal sea del Loco (seguro que todos sus ministros han pensado más de una vez: "...cónchale, si no metiera tanto la pata, si dejara hacer, si hablara menos..." y cosas por un estilo). Pero esta gente se responsabiliza por un área tan delicada que involucra estabilidad macroeconómica, crecimiento productivo, generación de empleo formal bien remunerado, aprovechamiento saludable de la hacienda pública, innovación y competitividad y todos los complementos necesarios para que las familias aprovechen al máximo su capacidad productiva y las generaciones fortalezcan su capacidad de crecer y mejorar con instituciones más sólidas, en paz, seguridad y prosperidad.

El desbarajuste económico de este gobierno es inauditable y los despropósitos que han logrado el más agresivo proceso desindustrializador de la historia reciente latinoamericana no pueden reflejarse sino en inflación, devaluación, pérdida de empresarialidad, competitivdad y confianza, continuación de la corrupción generalizada y pérdida de equilibrios de poder.

El Sr. Giordani debe sentirse orgulloso de no ser corrupto y no haberse enriquecido a costa de su largo paso por el gobierno, pero deja atrás la sinrazón de haber permanecido siempre protegido de sus propias políticas públicas, viviendo ajeno a la carencia de divisas (él o su familia deben obtenerlas fácilmente a la hora de viajar, seguro no acceden a CDI para tratar sus enfermedades ni compran en mercal).

Algo que siempre acompaña a los políticos y técnicos que han accedido históricamente a la sala de control del Monstruo, es su paulatina (y rápida) adaptación para separar sus vidas y privilegios de los de la mayoría y así no asumir las responsabilidades de sus errores. No cambiará la patria hasta que no reconstruyamos la manera en la que los ciudadanos y nos relacionamos con nuestro Estado, la manera en la que permitimos a nuestros líderes reexplicarse esta relación, la manera en la que toleramos el latrocinio bajo el pretexto de la lucha contra la pobreza.