lunes, 5 de enero de 2009

¿Qué reformas para Venezuela?

El tema de la reforma del Estado (el complejo tratamiento que requiere nuestro Monstruo para que asuma sus funciones básicas y se enfoque en ofrecer más y mejores servicios públicos para la gente, garantizar la seguridad de personas y bienes, mejorar el acceso a la justicia, desarrollar infraestructuras y promover la actividad emprendedora e innovadora en todas las áreas para la reconstrucción del tejido social y económico del país) tiene múltiples variantes desde las diferentes orientaciones ideológicas, la calibración del liderazgo político partidista y, gracias a cada coyuntura, la manera de interpretar los nuevos "posibles" que podrían ofrecerse, con mayor o menor aceptación, al imaginario colectivo nacional.

Empezando por los dos últimos puntos, no será fácil reconstruir la dinámica comunicacional entre líderes de diferentes ámbitos (especialmente políticos) y un pueblo golpeado emocionalmente por uno de los mayores fiascos de la historia republicana, tal vez con muchos venezolanos (y extranjeros) aún "exitados" por el proceso y creyentes de que el "líder máximo de la revolución mundial" no pudo completar su misión divina por las conjuras malintencionadas de sus enemigos; tal vez otros decididos a violentarse como respuesta a lo que podrían considerar un intolerable retroceso en alguna de sus proyecciones. Esta reconstrucción durará muchos años, pero fallar en sus principales alcances sería muy doloroso para la ya frágil estabilidad republicana. Cualquier propuesta de reforma requiere un proceso de interacción comunicacional planificada, sector por sector, actor por actor. Explicar, explicar y reexplicar con coherencia una, diez y cien veces ayudará a que grandes mayorías procesen su frustración sin violencia.

Sobre la capacidad del liderazgo político partidista para estructurar discursos estimulantes sin ceder a las falacias populistas, el reto es aún enorme. Si se requiere explicar, explicar y volver a explicar, no sólo falla la dinámica de interacciones comunicacionales con las bases populares por su rechazo a la modernidad, también porque el mismo liderazgo no ha consolidado un discurso modernizador suficientemente estimulante y coherente. Diez o doce años de antipolítica oficial, de linealidades del tipo: "nueva historia-país, líder, pueblo" u otras semejantes, han dejado poco espacio para la reforma del diálogo entre élites y grandes grupos desposeídos y desciudadanizados. La dinámica chavista ha provocado el fortalecimiento de liderazgos con muchos rasgos semejantes a los del temido líder, en aquellos que labran su futuro político desde la barrera opositora: populistas, reforzadores de la ignorancia, no cuentan con herramientas para constituirse en alternativa modernizadora, no tanto por no ser capaces de proponer un modelo alternativo coherente, más por no comprenderlo y asimilarlo como propio a través de las múltiples versiones intelectuales que están disponibles entre sus propios aliados.

Algunos han transitado el desierto con mejor aprovechamiento. Algunos líderes locales de las elecciones celebradas el 23/11/08 ganaron o estuvieron a punto de ganar en espacios tradicionalmente chavistas y lo hicieron a través de propuestas centradas en la gestión pública efectiva como respuesta para la gente. Posiblemente se nutrieron del descontento popular por una gestión chavista desastrosa, pero para ellos se augura un futuro mucho más prometedor en su liderazgo.

Sin el diálogo entre élites y bases populares no habrá alternativa modernizadora en Venezuela. Sin embargo, ambos estratos deben comprender que los más ligeros principios de acuerdo no garantizan nada si no se traslada al consciente individual y colectivo la necesidad de comenzar a adecuar al Monstruo para que cumpla sus funciones. El nivel de consciencia debe ser mucho mayor, porque el Monstruo ha enraizado flujos y tejidos en todos los procesos y niveles, para que su eventual modificación (curación) no se haga sin afectar negativamente muchos beneficiarios de esos flujos y tejidos. Por ejemplo, habrá organizaciones empresariales comprometidas con la enfermedad del monstruo y abiertamente contrarias a su curación. En otro ejemplo, los últimos 30 años han supuesto el acceso a diferentes formas de servicio público (funcionariado público bajo diferentes modalidades de relación y niveles de formalidad) decenas de miles de personas que, posiblemente, no superarían los mínimos requisitos de ingreso de un concurso para proveer cargos en la administración pública; ellos y sus familias posiblemente no consideren felizmente cualquier medida de curación que afecte su actual situación.

Por eso la Reforma Institucional debe ser la más inteligente y proactiva gesta modernizadora del liderazgo político en los próximos 20 años.
A continuación se describen, 10 propuestas de reforma, concentradas en su capacidad de transformar las características del Estado y sus capacidades institucionales, aunque también se abordan los temas específicos de políticas públicas que un Estado más o menos eficaz y eficiente podría poner en práctica para facilitarle a Venezuela el acceso al desarrollo.

1) Se requiere en Venezuela adaptar gradualmente al Estado para mejorar su equilibrio entre capacidades de gestión y su financiamiento, basado en alícuotas a partir de la productividad nacional. Es decir, el financiamiento del Estado venezolano debe restringirse más o menos estructuralmente, a los ingresos provenientes de impuestos derivados de actividades productivas no rentísticas. Eso abre una brecha enorme desde dos puntos de vista:
1.a) por el ingreso, libera recursos provenientes del esfuerzo productivo extranjero que hoy en día son consumidos a través del gasto público. ¿Cuál es el mejor destino para estos recursos? Pues diversos tipos de fondos, de rango constitucional, dedicados a los siguientes fines: a) estabilización contracíclica, b) capitalización física (infraestructura y tecnología), c) Ajustes provocados por la reforma institucional, d)fallas de compensación intergeneracional a un necesario sistema de pensiones y e) capitalización humana y equipamiento para la investigación e innovación.
1.b) por el gasto, compromete severamente la capacidad de mantener una administración pública masivamente ineficaz, centralizada, cargada de peso burocrático ineficiente. Por ello, la administración pública nacional debe ser profundamente reestructurada hasta adaptarla a la estructura y dinámica que pueda ser financiada con la productividad nacional.

Posiblemente sea esta una de las medidas más duras y difíciles de tomar para el tratamiento del monstruo. Se trata de un shock (que puede ser gradualizado) para abordar la necesaria adaptación del aparato estatal a las capacidades de financiamiento social productivo de dicho aparato. Si Venezuela no cuenta con empresas y trabajadores que, con su esfuerzo productivo, generen producto y renta suficiente para financiar las actividades de un Estado con múltiples retos de gestión, no habremos logrado transformar la relación parasitaria del monstruo para con la sociedad y su patrimonio.

Para que un proceso de reestructuración de esta magnitud sea viable, se requiere activar una dinámica que permita la gradual reducción de las actividades del Estado en aquellas áreas que no se vinculan con servicios públicos fundamentales y cambiar también la manera en la que se aborda la producción de dichos servicios públicos. En el apartado siguiente se aborda esta reforma.

2)Los cambios en la estructura político administrativa del gobierno, para promover:
2.a) La recuperación de una carrera de servicio civil altamente profesionalizada, separando su regulación a través de una referencia de rango constitucional y su respectiva Ley Orgánica que quede abiertamente diferenciada de la Ley del Trabajo.
2.b) La apertura de los servicios a los ciudadanos a partir de múltiples ofertas, reorientando el enfoque para subsidiar la demanda y reducir al mínimo necesario los monopolios estatales.
2.c) La simplificación administrativa a todos los niveles, facilitando su accesibilidad y controlando sus mejoras a partir de la opinión de los usuarios.
2.d) La agresiva descentralización de la oferta de servicios en todas las áreas de la administración pública diferentes a defensa, grandes infraestructuras, ciencia y tecnología, ambiente, metrología, sistemas de dirección y coordinación de políticas públicas, así como cualquier otra función que requiera por razones de eficacia y eficiencia un amplio soporte centralizado (por ejemplo, algunas áreas de seguridad ciudadana y salud).
2.e) La conversión de las organizaciones ministeriales nacionales en las unidades de control y servicio de más alta profesionalización y con mayor concentración del conocimiento de todo el país. El Ministerio de Salud o el de Educación probablemente no requieran una estructura superior a 8 ó 10 mil funcionarios administrativos y 20 ó 30 mil funcionarios operacionales adicionales, en funciones de seguimiento, control, auditoría, entrenamiento y coordinación, la mayor parte de ellos asignados a oficinas en el interior del país. La Administración Pública Nacional debe constituirse en un cuerpo de élite al servicio del crecimiento y desarrollo profesional de las administraciones públicas descentralizadas, empeñado en elevar la accesibilidad y calidad de los servicios, especialmente de la educación.
2.f) Si la mayor parte de los servicios públicos han sido descentralizados, al mismo tiempo que se promueve la máxima profesionalización del servicio público, entonces las leyes que regulan los procesos de descentralización, deben establecer los mecanismos necesarios para que dichos procesos de profesionalización y burocratización cualitativa, comiencen a establecerse también en la administración pública descentralizada ¿Cómo? Condicionando el acceso a los recursos con parámetros de resultados evaluados por la gente y con parámetros de planeación, formulación y ejecución de calidad.

3) Promover la máxima profesionalización y autonomía de los órganos de justicia, maximizando su capacidad de ofrecer cuentas por resultados y ampliando la capacidad para extender y agilizar el acceso al servicio para todos los venezolanos. Ello implica, complementariamente:
3.a) Profesionalizar el servicio de acusación y defensa pública.
3.b) Descentralizar la operación de justicia.
3.c) Fortalecer los sistemas de soporte técnico de procesos (policía técnica, soporte informativo, soporte administrativo, etc.)
3.d) Fortalecer las infraestructuras de acceso público a la justicia.
3.e) Desarrollar campañas informativas para recuperar la confianza ciudadana en la administración de justicia.
3.f) Fortalecer los sistemas de recluimiento preventivo y definitivo.

4)El fortalecimiento de lo público a partir de la ciudad, articulando desde el nivel nacional todo el esfuerzo de planeación urbana descentralizada que conduzca a la creación sistemática de espacios de interacción pública no privatizados. La creación de ciudadanía pasará por elevar masivamente la accesibilidad a servicios educativos, deportivos, recreativos y culturales de óptima calidad.

5)Generar un sistema autónomo de contraloría y auditoría operacional y administrativa pública, centrado en la mejora de los estándares de servicio y en el establecimiento de un sistema nacional de indicadores para el seguimiento de la gestión pública.

6)Promover el crecimiento económico productivo a partir de políticas de oferta, desregulando el funcionamiento general de la economía y maximizando su capacidad de inserción externa, promoviendo que las institucionalidad se concentre en:
6.a) Una legislación laboral que promueva el empleo y controle los aspectos básicos de una relación obrero-patronal para evitar su degradación: protección de la salud del trabajdor, jornada, salario, vacaciones, suspensiones, agrupación y sindicalización; facilitación para el ingreso y egreso de trabajadores.
6.b) Una legislación que cree un sistema confiable de ahorro público privado para financiar la jubilación de todos los trabajadores.
6.c) Una legislación que facilite la creación y desarrollo de empresas productivas, simplificando los trámites para su creación, organización y funcionamiento.
6.d) Una legislación que facilite la inversión y su aprovechamiento, a través del desarrollo del mercado de capitales.
6.e) Una legislación que promueva la productividad, competitividad y capacidades exportadoras nacionales.
6.f) Un conjunto de esfuerzos públicos destinados a la integración máxima posible a nivel regional andino y latinoamericano para el mejor aprovechamiento de las sinergias potenciales para afrontar la competitividad global.

7)Promover la sinceración y liberación de macro y micro precios en todos los bienes y servicios de la república, sean de producción pública o privada. Las excepciones a esta regla, incluyen, entre otras:
7.a) Bienes y servicios públicos fundamentales: defensa nacional, acceso a la infraestructura pública básica (cloacas, vialidad urbana equipada y aseada, alumbrado público, parques y jardines públicos con mantenimiento, instalaciones deportivas públicas con mantenimiento) fuentes públicas de agua, seguridad pública, seguridad vial y protección civil, justicia en todos sus niveles y servicios; acceso al sistema electoral; educación preescolar, básica y de oficio; atención primaria en salud, control epidemiológico y sanitario (vacunaciones, fumigaciones, limpieza y desmalezamiento de áreas públicas, etc.); atención de emergencias naturales.
7.b)Apoyo del ciudadano al funcionamiento del Estado: servicios vinculados con la recaudación impositiva, aporte de datos para los sistemas públicos de información estadística, apoyo en jornadas electorales, apoyo al sistema de justicia.

Ello no impide que el Estado diseñe sistemas de compensación centrado en subsidios a la demanda por razones de protección social o de promoción económica (por ejemplo en áreas como gas y electricidad domésticas o industriales, agua potable, transporte público, acceso a la educación superior, comunicaciones en zonas remotas, acceso a tecnología y financiamiento en clústers productivos, entre otras)

8)Promover los equilibrios macroeconómicos fundamentales, evitando los déficits públicos y aún más su monetarización, para fortalecer la moneda y minimizar la inflación.

9)Promover un plan masivo de creación de empleo, centrado en cuatro grandes grupos de actividad, no todas generadoras de compromisos estables de financiamiento corriente de origen estatal:
9.a) Creación y mantenimiento especial de grandes infraestructuras.
9.b) Creación de un plan especial de construcción y remodelación de viviendas.
9.c) Creación de facilidades especiales para el desarrollo del turismo.
9.d) Creación y desarrollo de un sistema de incentivos para la promoción de iniciativas emprendedoras.

10)Promover la ciudadanización progresiva del habitante de Venezuela (más allá de las condiciones básicas para facilitar su actividad emprendedora, el acceso a empleo y a viviendas con servicios, así como el reacondicionamiento general de los espacios públicos de convivencia en las ciudades), creando un sistema nacional para la formación de oficios y utilizando todos los medios para mejorar sistemáticamente el acceso a la cultura por parte de todos.

Más adelante, trataremos más en profundidad cada una de estas medidas.

domingo, 4 de enero de 2009

La importancia del Estado

Algunos liberales consideran que el Estado invade a la sociedad en Venezuela, limitando sus potencialidades, complicando sus iniciativas. Aunque resulte obvio, tal vez cabría disentir sobre el enfoque del problema. Porque la intervención malsana, equivocada, manirrota del Estado venezolano en múltiples asuntos, sólo nos puede confundir con respecto al verdadero problema al que nos enfrentamos. El mayor problema que ha venido consolidándose en el país es la desaparición gradual del Estado, al menos de un Estado razonable, medianamente enfocado en ofrecer algunos bienes y servicios fundamentales a los venezolanos.

La deriva radical, en clave bélica y comunista, sólo esconde la debilidad del régimen chavista para gobernar, para resolver problemas, para producir una burocracia mínimamente eficaz. Ya ni siquiera cabe esperar su mejora, porque el tratamiento que ha decidido el Mago de Sabaneta es desestructurar aún más lo poco que queda de la institucionalidad republicana, bajo el acomodaticio argumento revolucionario, para enfrentar su declive con alguna ventaja de campo.

Para otras repúblicas en este y en otros países, quedará esta historia como base confirmadora de un viejo aprendizaje humano. Los problemas colectivos, los que requieren voluntades, técnicas y recursos, demandan consensos y, al día de hoy, el mayor reflejo de consensos es el mismo Estado Nación. Poco fresco, anticuado, cuestionado, para algunos moribundo, pero extrañado, especialmente por los más débiles, allá donde los autoritarismos huyen de la realidad para alimentar los egos.

El reto para mantener vivo a un país como Venezuela pasará por grandísimos esfuerzos de reforma institucional para que recupere su capacidad de cohesionar una sociedad en torno a un territorio y un futuro. De momento, no hay modo de establecer control de daños.