domingo, 6 de septiembre de 2009

La Nación: de mi barrio y poco más

Hasta hace poco mi motivación liberal me llevaba, saludablemente, a cuestionar cualquier principio homogeneizador. Sin embargo, cada vez más, me siento urgido a esgrimir argumentos universalistas, a promover una forma de ser humano y terrestre, a enfrentar cualquier principio doctrinario que pretenda abocarse derechos precarios.

No voy a definir derechos precarios. No aquí ni ahora. Escribo ahora para enfrentar, quizá con más emoción que auténtico saber, el nacionalismo, cualquiera. Pocas doctrinas hacen tanto daño, desde la izquierda y desde la derecha.

Nací en Maracaibo, Venezuela, hijo de vasca y canario. Escribo esto desde Buenos Aires y luego de un partido de fútbol (Argentina Brasil)que exacerba aquí los sentimientos patrios, de por sí fuertes.

No creo en nacionalismo alguno, creo que hacen daño los nacionalismos. Recientemente vi una noticia sobre un congreso internacional de astronomía enfocado en las posibilidades de identificar vida en otros planetas. En la entrevista a su presidente, un catalán, ubica en dos o tres décadas la posibilidad de encontrar definitivamente vida en otros planetas.

Estamos en un patio. Nos revolvemos en él como lo haría cualquier primate. Pero la humanidad, como concepto, requiere superar la estrechez nacional para encontrar espacios de universalización aún mayores que los logrados. Lo local puede ser promovido y motivado, pero con el impuesto presupuestado (como el iva) de no limitar ciertas condiciones primarias y universales en nuestra génesis y proyección.

Así, el barrio, la comarca, debe ser el espacio único de nuestro apego terrestre. Luego de eso, la nación...UHMMM Sí, tal vez la comarca de comarcas, algo de la cultura que nos une y nos hace diferentes a...OTROS HUMANOS. Pero con preponderancia humana. Sin graves distinciones entre Senegal y Menphis, entre Tokio y Guadalajara (da igual si la de México o la de España)sin trabas al estatus vital terrestre (que no debiera ser tampoco muy estricto, porque llegarán OTROS...).

La ideología del desarrollo es la de la Tierra como todo y nosotros como parte. Sólo así la sustentabilidad tiene sentido. El aire de todos. El agua de todos. Pero también las empresas de todos y el gobierno de todos.

Me siento primario y prehistórico planteando esto. Seguro será un lugar común pronto.

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