domingo, 12 de septiembre de 2010

Somos minoría

Parte de la transición política que requiere Venezuela debe iniciarse con el reconocimiento de la limitación de cantidad que tienen las fuerzas modernizadoras de orientación progresista y productiva en el país.

En ocasiones, amigos políticos sufren por esta consideración y la niegan, argumentando en favor de sus representados potenciales, sabiendo que avanzan en la durísima pelea que supone hacerse con un espacio de representación popular en un país polarizado bajo un liderazgo mesiánico y caudillista, propulsor de reglas de juego político que podrían resumirse bajo el lema "...Yo soy el único que te represento y sólo las personas que yo nombro tienen la legitimidad que yo mismo les otorgo, como único representante del Pueblo".

Pero años de vaho pernicioso del Estado Venezolano Enfermo han construido un déficit de ciudadanía que facilita la contaminación, construyendo un círculo vicioso para la salud del paciente. Es mi opinión que Chávez sigue representando mejor a la mayoría de los venezolanos que cualquier otra alternativa que haya sido más o menos divulgada (no se olvide que una de las principales estrategias del régimen socialista venezolano consiste en denunciar el control de los medios de comunicación social por parte de la oposición, cuando es el gobierno es que controla la mayoría de los medios y los usa sin ningún pudor en favor de su parcialidad unipartidista, limitando los alcances de cualquier mensaje alternativo*).

El plano de acción política para la oposición es un campo minado. El financiamiento de la empresa privada se hace a cuentagotas, con enormes limitaciones, a través de remesas encubiertas en efectivo, porque casi ningún empresario tiene un negocio lo suficientemente fuerte, autónomo e independiente como para evitar el susto de la amenaza oficial. Los sindicatos y las ONG´s que en cualquier sociedad democrática fijan posición sobre temas concretos vinculados de un modo u otro con las políticas públicas y que contribuyen a regular y/o expandir la representación político-partidista, viven bajo la presión estatal que criminaliza sus fuentes de financiamiento (para algunas, criminaliza toda su acción). Los organismos públicos condicionan los alcances de sus beneficios a la filiación con el régimen y a la Lista Tascón siguió un ejercicio sistemático de discriminación en casi todas las áreas de empleo y producción de origen estatal, limitando la capacidad de tener libre adhesión política. En ciertas barriadas populosas de las grandes ciudades, la llegada de representantes políticos de oposición es recibida por hordas violentas que, bajo la tolerancia (o el apoyo formal) de fuerzas de seguridad del Estado, promueven el miedo en toda la comunidad, que no se ve representada en estas prácticas, pero que sabe de los riesgos que implica alzar la voz en contrario, porque se trata de grupos semi mafiosos vinculados directamente a la administración pública. Por ello, sólo admiración debería salir de nuestro corazón para los que aún se atreven a trabajar por las opciones democráticas para todos, aún en los casos en los que su propuesta no se presente como socialismo marxista, pero no pasa de ser una alternativa edulcorada desde las fauces del Monstruo (repartir, repartir, repartir, con justicia, con azul, con blanco, con democracia, con igualdad, con cariño, con producción, con mil lugares comunes de nuestra historia patrimonialista y rentista republicana reciente**)

Por ello, debemos tomar conciencia de nuestra condición minoritaria.Somos minoría porque no sólo grandes grupos poblacionales apoyan el carisma mesiánico de Chávez y hacen caso omiso de sus sistemáticas mentiras. Somos minoría porque una parte importante del electorado de oposición espera soluciones en forma de dádivas, cargos, transferencias para resolver sus problemas. Sin embargo, esto no debe asustarnos. Ser minoría no es nada extraño ni indeseable en esta situación. En medio de una gran epidemia, no estar infectado no es sólo un privilegio, es además un grave compromiso con los demás, con los que caen cotidianamente. Debemos promover la comprensión de las patologías económicas y culturales que nos acompañan y promover la organización social que avance en la solución a nuestros problemas a través de un intercambio entre rutas de sacrificio y beneficios intergeneracionales. No hay otra opción. Trabajar y trabajar por convencer a ciudadanos y trabajar y trabajar por ciudadanizar a los perdidos, a los que abandonados por el populismo anarquizante, no sólo han dejado la salud, la vida de niños, adolescentes y adultos por enfermedades y violencia, sino que también han dejado la cultura de mutuo auxilio y la capacidad de ser reconocidos por todos los demás.

Seamos mayoría sin sacrificar los reconocimientos básicos. Aliados con el Monstruo, impulsados por su vaho, no vamos a ningún lado.

Hagamos y promovamos un juramento político interideológico (si tal cosa es posible):

"Miraré a los ojos al Monstruo y por muy atractiva que sea su propuesta, le prometeré cabalgarlo o apoyar al que lo cabalgue sólo para reestructurar su relación con mis compatriotas y apoyarme en ellos para convencerles que sólo retornando el control social a nuestras manos y dotándonos de un Estado que promueva el comportamiento social eficiente y productivo, ejemplarizando con su propia conducta, podremos proyectarnos hacia el descanso y hacia la evaluación de nuestros hijos y la Historia, con la frente alta" o algo por el estilo, que lo único importante es que refleje el compromiso con el cambio radical de relaciones entre Estado y Sociedad en este país.

El único compromiso de Unidad debería ser evitar el Rentismo y el Populismo, con sus facetas extremistas de derecha (nacionalsocialismo) e izquierda (socialcomunismo).

Hagamos mayoría con trabajo desde reconocimientos que no incluyen vender el alma al diablo. Mi consejo para los líderes políticos emergentes, aún para aquellos que ya han estado cerca del Monstruo.


* evidencias claras están en los casos de publicidad de ONG´s como CEDICE, en las que se fortalece el vínculo popular con la propiedad privada, prohibidas por el Gobierno, reconociendo que les da por el medio.

** ver en este mismo blog la entrada del 16/12/08 llamada "los mil apellidos del capitalismo"

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